“El síntoma más importante y limitante de la dermatitis atópica es el prurito o picor”, señala la doctora Cristina García Millán, del grupo de Dermatología Pedro Jaén.

“Ocasiona el impulso del rascado, que, en muchas ocasiones, es involuntario, con exacerbación de los síntomas, empeoramiento y cronificación de la enfermedad. De hecho, a menudo, produce trastorno del sueño, morbilidad psicosocial y calidad de vida se ve reducida, tanto en los niños como en sus familiares. Además, en época de picos de estrés, la consecuente falta de sueño puede exacerbar las vías del prurito. Además, en niños, el ciclo de picor-rascado puede afectar no solo a su piel sino también a su rendimiento escolar. Con el rascado nocturno, el descanso suele ser de mala calidad y, por ende, repercute en sus alteraciones emocionales y concentración en el colegio”, apunta la experta.

CUIDATE EN 6 PASOS

Aplicar productos que calmen y traten la dermatitis atópica siempre regulado por los médicos.

Hidratación diaria, siempre y cuando la piel no presente eccemas o inflamación

Realizar duchas diarias de corta duración con agua tibia, nunca caliente y con jabones y aceites sin detergentes.

Cierta exposición al sol puede ser beneficiosa, siempre con protección solar y evitando las quemaduras.

Las temperaturas extremas, tanto de frío como de calor, también son enemigos de la atipia.

Se recomienda elegir prendas de algodón y evitar sintéticos y lanas que tiende a provocar reacciones alérgicas en la piel. No se recomienda el uso de suavizante en el lavado.

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