El harpagofito se revela como una opción natural a los medicamentos antiinflamatorios para tratar problemas reumáticos y también para combatir el dolor.
 
Se trata de una planta que crece a ras del suelo, con hojas duras y flores en forma de embudo. Su raíz es larga y profunda, y es esta parte de la planta, concretamente los engrosamientos de las raíces secundarias, la que posee las propiedades medicinales.

Una planta delicada que proviene del desierto.
Los indígenas del sur de África utilizaban la garra del diablo desde tiempo inmemorables para tratar diversas afecciones, principalmente artrosis y otras enfermedades reumáticas, e incluso para aliviar dolores durante el parto y como digestivo. Actualmente es una de las plantas medicinales más utilizadas en fitoterapia por sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias, es un buen sustituto de los AINE’S (antiinflamatorios no esteroideos) en tratamientos a largo plazo, y también se emplea para tratar molestias digestivas como gases, falta de apetito o distensión abdominal.
A pesar de que el harpagofito ha sido objeto de numerosos estudiosos médicos, se conoce muy poco sobre cómo actúa esta planta medicinal del desierto. No hay pruebas concluyentes sobre su modo de acción, es decir, sobre cómo funciona este “cocktail vegetal”, pero es sabido que el harpagósido, una sustancia amarga que se encuentra en las raíces secundarias reduce la producción de hormonas tisulares e inhibe las enzimas que destruyen el cartílago. No obstante, algunos estudios han demostrado que la eficacia de los productos a base de harpagófito es mayor cuando el extracto es completo, y menor cuando se emplea únicamente se emplea aislado.

El gasto de esta planta, fuera de los países de donde es natural, se ha disparado en las últimas décadas. Por lo que para evitar poner en riesgo las poblaciones nativas de esta planta, los gobiernos de la región asignaron cuotas de cosecha y se crearon viveros activos para tratar de dar respuesta a la progresiva demanda internacional.


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